Hispano Canyelles 43 NEMSER-TGN Bàsquet 46
Hispano Canyelles: Delgado (0), Martínez (1), Aldea (13), Mas, G. (8), Mas, L. (8), -quinteto inicial-, Zaragoza (4), Gutiérrez (5), Díaz (0), Casassas (0), Astola (0), Monfort (0) y Campos (4). 3/19 en triples (Aldea 2 y Gutiérrez). 14/23 en tiros libres. 17 faltas personales.
TGN Bàsquet: Magriña (11), Gil (8), Durán (0), Martí, M.C. (7), Martí, M. (2), -quinteto inicial-, Rovira (0), Fort (4), Aicrag (11), Andreu (3), Martín (-) y Llop (0). 3/15 en triples (Andreu, Aciarg y Mari Carme Martí). 6/14 en tiros libres. 23 faltas personales (eliminada Aicrag en el minuto 34).
Parciales: 5-9, 11-13, 11-11 y 16-13.
La victoria que nuestro senior A logró ayer sábado en la pista del Hispano Canyelles es un canto a la épica, y si nos ceñimos a los ingredientes y condicionantes que rodearon el encuentro bien podría servir como alegoría para representar una batalla de la Edad Media, en la que las tarragoninas retaron en duelo a un rival poderoso para defender su honor, terminando la batalla eufóricas por el triunfo, pero con secuelas en forma de hinchazones, hematomas, ojos morados, dolores musculares....
Como punto de partida el escenario ya era el más adecuado para un film de estas características, con un campo vetusto y de dimensiones muy reducidas, con aros duros como rocas y un suelo resbaladizo que daban cierta ventaja de inicio a las locales. El retraso en el comienzo del partido, la meticulosidad de los jueces en normas previas al partido etc. eran complementos perfectos para la ocasión.
Las tarragoninas llegaban al duelo heridas tras el duro golpe que le propinó el Jovent 'Hospitalet la semana pasada, con la sensación de ver truncada una gran dinámica de resultados y juego, y haber desaprovechado una ocasión única de meterse de lleno en la lucha por el ascenso. Una derrota en Barcelona podía suponer la estocada final para un equipo que, no obstante, hasta la fecha había demostrado una gran capacidad de superación en los momentos mas delicados.
La otra cara de la moneda la representaba el equipo local, que venían de enlazar su sexta victoria consecutiva la semana pasada, tras remontar 16 puntos y doblegar por la mínima al Barça en su pista. Hispano venía de ganar 11 de sus 12 últimos partidos y no conocía la derrota desde el pasado 11 de noviembre del 2011, cuando un triple del Messer en el último segundo dio al traste con sus expectativas de victoria (81-82). No obstante, en el camino cayeron noqueados equipos de la talla de CB Prat (50-57) y CN Terrassa (62-51).
Superioridad visitante
Así las cosas, las moradas salieron al campo mentalizadas de que tenían que poner en liza sus mejores armas para mantenerse con vida, y así lo hicieron en los primeros minutos, en los que afilaron las garras en defensa y no asumieron excesivos riesgos ante la bien escudada defensa local. Con el paso de los minutos, las visitantes fueron arrinconando al rival, atacando desde la defensa y saliendo al contraataque sin complejos. Ni tan siquiera una jugadora con tan poca experiencia en estas lides como Llop se amedrentó ante la dura oposición de las blanquirrojas.
No obstante, se repitieron los mismos errores que en anteriores batallas y el exceso de impetu en ciertas acciones de ataque era duramente penalizado por las "hispanas", en cuyos planes nunca entra levantar la bandera blanca. Las ventajas para el TGN Bàsquet al final del primer y segundo cuarto se antojaban insuficientes para los méritos del bando visitante: 5-9 al final del primer cuarto y 16-22 al descanso.
Conscientes de la importancia de ser mas efectivos en ataque, el equipo se mostró mas seguro y al mismo tiempo agresivo en ataque en la reanudación. El rival parecía malherido, y las tarragoninas pletóricas. Un parcial de 0-9 dejaba el recuento de la batalla en un 16-31 mas que esperanzador en el minuto 24. Pero si de algo tiene fama Hispano Canyelles es de agotar todas las armas a su alcance antes de dar por perdida una batalla, y así lo hizo ayer, aumentando el nivel de intensidad y agresividad hasta términos insospechados en defensa. Y en esas se sumó a la contienda la pareja arbitral, que con un criterio desigual para cada bando permitió que las locales endurecieran en exceso el enfrentamiento.
Disfrazadas de heroínas
Las circunstancias de partido desencadenaron en el último periodo una lucha sin cuartel en la que los dos equipos mantuvieron las fuerzas equilibradas hasta los cinco últimos minutos del partido, un nuevo arreón de las locales sirvió para igualar la contienda: 39-39 en el minuto 36. Las moradas llegaban pero, con el animo tocado, con una de sus combatientes eliminada y las reglas de juego cambiadas. Solo la épica podía salvar de la quema a las nuestras, y que mejor escenario para evocarlo. Dos coletazos de Gil y Mari Carme Martí volvieron a despertar a las que parecían ya malheridas. "Hasta aquí hemos llegado, y no nos iremos de aquí sin intentarlo" debieron pensar las locales, que zanjaron un ataque mortal de necesidad de Magriña con un golpe bajo que terminó con el ojo de la joven base maltrecho.
Pero cualquier final épico requiere también de actos heroícos, y para eso siempre esta dispuesto Magriña, que en uno de sus peores partidos de la temporada, y tras anotar un tiro libre a 40 segundos para el final, aprovechó un rechace tras la extraordinaria defensa de las visitantes, y cambió de guión para introducirse en una escena más digna de un episodio de Tom y Jerry. Con 26 segundos por jugarse y toda la posesión para el TGN Bàsquet, las jugadoras locales iniciaron una persecución de película sobre la base júnior, que fue evitando los intentos de forzar falta por parte de las desesperadas jugadoras locales, en un recital de dominio del balón, bote y cambios de dirección: una auténtica obra de arte. La base junior se plantó en la línea de tiros libres a falta de cuatro segundos y siete y con un ojo medio cerrado anotó los dos tiros libres.
Todavía no se iba a dar por vencido Hispano Canyelles, que cumplió perfectamente las órdenes de su entrenador para lanzar un triple en posición forzada, a pesar de la buena defensa visitante. El balón pareció congelarse en el aire y las décimas parecieron segundos, pero en esta ocasión el final no podía ser otro. El balón terminó impactando en el aro y Andreu se hizo con un rebote. La euforia y emoción de las visitantes se desató en unos instantes emocionantes en las que se confundieron muchos sentimientos. Una vez mas se demuestra que la constancia y la perseverancia en el trabajo acaba teniendo su premio. Una vez más se demuestra que nadie mejor que este grupo puede representar el orgullo de este club. Es el orgullo lila, el orgullo TGN Bàsquet!


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